domingo, 29 de diciembre de 2019

A la sombre de una media cabellera bohemia


Vaya manera de decirlo todo y confundirme en la nada. Vuelvo a sentir el suspiro profundo y  sonoro por versos de una alma que es libre, bella y embarcada con miras hacia el norte, mientras zarpa de mi barco pienso: (Léase con un tono sureño argentino), ¿Qué manera de beber vino?, ¿Qué manera de cantar y recitar al pasado? Tal si fuera ayer nomas lo dolido, como siempre sintiendo tanto y viviendo el momento. Por minutos sentí que nos engañamos con las miradas, inmortalizando  y pronunciando otros nombres, recapitulando y riendo lo dolido. Te hablaba de los ojos, de la profundidad, el misterio y todo aquello que esconden, mientras me sofocaba el no poder hablar de los tuyos, ojos desafiantes como las de una pantera cuando juega a las miradas, brillan al hablar de la suerte o se remojan si le preguntas sobre la muerte. Un enigma que quisiera resolver, como sus labios, su esclavina, su pasado su presente; desatar el fuego que funde momentos, almas y cuerpos; así como premia a quienes aún profesan el arte de intimar con maestría, más que autómatas minimalistas del sexo. Mi única forma de desfogar la locura que siento por este ser es volviendo a escribir y recordar lo bello que es la vida con un poco de picardía, música, letras y vino; porque la buena compañía solo aceptan este tipo de citas y estrofas. Brindo por la cabellera de bohemia que crece a la sombra de su pasado y florece como la vida misma en su presente.  
¡Salud!